Sobre Ardai

     Por: Izcalli Fernández, fundadora y presidente de Ardai

"Si te miras profundo en los ojos de otro, no verás otra cosa más, que el reflejo de tu propio rostro"

Sobre el significado de la palabra "Ardai":  Mi sueño, desde niña, había sido vivir en una finca con caballos, perros y gatos, aunque no imaginaba que ese sueño se convertiría en algo tan grande. En cuanto fui independiente económicamente al obtener mi plaza como funcionaria de carrera en el Ayuntamiento de Ourense, a los 21 años, busqué un lugar donde construir mi casita de campo. Encontré una finca en la aldea de Poiseo, en Ourense, a la que los vecinos llamaban "ardai" como una deformación fonética de la palabra gallega "herdanza" (herencia) con el significado de una tierra que va pasando de padres a hijos pero con la pronunciación de personas mayores que hacen su propio uso del gallego, mi lengua materna. Aunque al final no pudimos quedarnos a vivir allí, me ha quedado el cariño de los vecinos y nuestro nombre: Ardai.

Desde que nací he amado a los animales. He dedicado mi vida a los perros, caballos, gatos y animales de granja que fueron llegando a mí por diferentes vías. Todos ellos tenían un nexo común: habían sufrido el maltrato, abandono o incomprensión por parte de sus dueños humanos. Tenían miedo, estaban tristes, les dolía el alma. Convivir y dedicar mi vida a ellos desde hace más de 15 años, aunque ha sido duro en ocasiones, me ha servido para crecer, para aprender, no solo sobre su psicología y etología, sino sobre lo que la vida significa. Y esto que puede sonar tan místico, en una persona tan poco mística como yo, lo que quiere decir es que cuando nos conectamos con la naturaleza, con lo que verdaderamente somos, aprendemos a relativizar, empezamos a vivir de verdad y a ser libres y felices. 

He podido comprobar cómo el contacto y la interacción con animales equilibrados, que viven conforme a sus necesidades biológicas, psicológicas y sociales, nos ayuda a conseguir un equilibrio emocional y psicológico imprescindible a la hora de afrontar dificultades vitales con mayor eficacia y esto es lo que os ofrece Ardai: la posibilidad de entender.

Extrapolando esta experiencia y aprendizaje personal con mi formación profesional y mi objetivo vital de asegurar un puesto relevante para los animales en la sociedad humana (más allá de ser comida, propiedades o fuentes de entretenimiento) pretendo probar que el contacto con animales en sesiones de terapia guiadas por un profesional cualificado en cada área (psicólogo, educador, fisioterapeuta...), optimiza el progreso durante dichas intervenciones, convirtiéndose el animal en un dinamizador y motivador para los participantes.. Y nadie se comería, ni exhibiría, ni maltrataría a su terapeuta ¿verdad?

Ha sido un camino largo que ahora comienza a dar sus frutos. Me empeñé en hacer las cosas a mi modo a pesar de las dificultades, me mantuve firme en la idea de que el maltrato no debe ser admitido bajo ningún concepto, así esté socialmente aceptado y hasta bien visto (como la utilización de embocaduras para la monta de caballos) pero ellos, mis amigos, me han dado tanto, que el esfuerzo siempre ha compensado. 

Ellos y yo, contamos en esta nueva etapa del camino con un estupendo equipo de profesionales y colaboradores, además del apoyo y reconocimento por parte de Universidades y de entidades públicas y privadas, para el desarrollo de nuestra misión que, no es otra que mostrar al mundo que las diferencias nos enriquecen y que debemos aceptar a los demás aunque no sean exactamente como esperamos, independientemente de su raza, edad, tamaño, especie o condición individual.

Os esperamos